El 'streaming' gana terreno en la industria musical

El 'streaming' gana terreno en la industria musical

El streaming llegó para quedarse. Tras empujar en el 2015 a la industria musical a su primer crecimiento significativo en 20 años, un 3,2% de subida, el modelo de negocio en torno a la venta de CD se diluye para amoldarse rápidamente a las formas y rutinas de una era inédita.
«Crear música es cada vez más barato y accesible y eso va a hacer que en el futuro haya más artistas viviendo de la música, en un mercado además en crecimiento», pronostica Íñigo Zabala, presidente de Warner Music para Latinoamérica, la Península Ibérica y la división latina de Estados Unidos.
Eso, junto con las más «democráticas» vías de acceso a la música que suponen servicios como Spotify, Deezer o Youtube, no dependientes del criterio de la radiofórmula, sino de la autonomía del usuario, significa mayor competencia y mayor necesidad de hacerse ver.

«Las plataformas de streaming (en continuo) no son cajas mágicas donde volcar una canción y sentarte a esperar que la gente la reproduzca», subrayaba uno de los ponentes del Midem, Rami Zeidan, director de uno de estos servicios en Oriente Medio, Anghami.

Toda reproducción cuenta. La Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA) determinó que 150 escuchas o visionados de una canción equivalen a su descarga. De esa forma, cualquier tema reproducido 300 veces por una misma persona equivaldría a haber sido comprada dos veces.
El usuario paga lo mismo y la industria recibe un reembolso potencialmente mayor al del modelo basado en la compra de CD.
El objetivo, entonces, pasa por alargar el mayor tiempo posible la vida de una canción y por la revitalización del catálogo de una discográfica, que en este tipo de servicios tiene más presencia que las novedades (se cifra en un 70%).
Para ello, resulta importante «establecer la marca del artista y comprometer al mayor número de fans con un artista en una conexión constante», apunta Zabala.
De los datos resultantes de cada escucha se desprende un mejor conocimiento de «qué le gusta a la gente». Un algoritmo se revela así capaz de proponer al usuario temas similares.
En la búsqueda de reproducciones también juegan una relevancia especial las listas de reproducción confeccionadas por los usuarios, algunos de ellos avalados por las propias plataformas de streaming a modo de prescriptores.
Entrar en una lista de éxito muy seguida por los usuarios puede suponer un salto de «ocho reproducciones diarias a 24.000», como explicaba otro de los ponentes, James Farrelly, de Believe Digital, sobre la evolución de una canción de su cartera que logró colarse en la selección oficial de novedades emergentes de Spotify.
«Las estrellas de hoy van a vivir con mayor nivel de exigencia que las de hace 10 años. Antes se lanzaba un álbum cada dos años, se hacía una gira y se descansaba antes de volver a empezar. Ahora hay que competir constantemente y los hits, que sobrepasan fronteras con mayor facilidad, pueden venir de cualquier sitio», subraya Zabala.
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